Día Uno, comienza la función.
"Ut sementen feceris, ita metes"
Ciceron
El primer día de trabajo en una nueva empresa, uno básicamente tiene un comportamiento animal, es decir, como pulpo en un garaje, como elefante en una cacharrería o como pez en el agua.
Esta es una de las mejores y más intensas posibilidades de marketing externo para la empresa, el primer día de un nuevo empleado. Un día así, todo el entorno del nuevo le preguntará, ¿qué tal tu primer día? ¿Cómo es la oficina?¿Qué has hecho?¿Cómo son los de tu departamento?
Y claro, como no puede ser de otro modo, las distintas respuestas dejan en todos los interlocutores una importante señal de identidad. Dicha señal sino indeleble, si que es una importe cita en el calendario de nuestra vida. El Día Uno, probablemente resultado de varias o muchas semanas de reuniones entrevistas, negociaciones, dudas y decisiones, es único; de repente, empiezas a ver las cosas desde dentro, como un espectador, pero de primera fila.
A partir de este momento singular, y dependiendo de innumerables factores, con el paso del tiempo uno puede convertirse en: un espectador desde el mejor sitio, un espectador de última fila, el acomodador de los demás, una parte del mobiliario de la sala, el vendedor de entradas o el de las palomitas,...
Sin embargo, como todos sabemos bien, es desde este mismo día, cuando uno debe empezar a sentirse parte del espectáculo (sea cual sea su papel), a participar activamente en los ensayos, a escuchar activamente al director para acompasar sus esfuerzos con los del resto de los actores y sobre todo con los protagonistas, a disfrutar del trabajo, y muy especialmente a sentirse comprometido con el conjunto: actores, directores, obra y escenario, y muy importante, con el público.
Dicen que en el teatro como en el trabajo, actores mediocres hunden grandes obras, y buenos actores, hacen éxito de las mediocres.
Si hasta aquí hay acuerdo, en lo que sigue hay diversas versiones. De todos los elementos que intervienen en este teatro que son las empresas, ¿cual o cuáles son los más relevantes de cara a conseguir el máximo de integración del actor en la obra y en la compañía? Un amigo mío, Carlos, algo más que aficionado, me dijo un día algunas cosas:
Un director que apoye y emocione cada día, que enseñe al tiempo que deje hacer.
Un director de teatro que al mismo tiempo sea buen director de orquesta
Una obra que sea capaz de interesar cada día y cambiar casi cada día
Un reparto adecuado, donde cada uno de los papeles se asignan de forma equilibrada y justa, y se desarrollan de mano del actor
Una compañía sólida en el tiempo, con una cultura y formas de hacer propias y compartidas
Un ambiente distendido y cómodo donde poder actuar con sinceridad y honestidad
Un salario que permita algo más que sobrevivir y que justifique el esfuerzo tan arduo que supone estar cada día dando lo mejor de ti mismo mientras eres evaluado por decenas de personas, por tan solo unas horas de tu trabajo.
Siete ideas para este 2007. Rex novo sub sole. Pero a veces es bueno recordar lo que ya sabemos por si todavía no lo hacemos.
A todos los que recientemente os habéis incorporado a un nuevo puesto de trabajo y a todos los que recientemente lo haréis, por favor no olvidéis, que después de todo lo dicho, lo más importante, es lo que vosotros podéis aportar, lo que vosotros podéis cambiar y eso tan solo se puede hacer desde el compromiso y el trabajo de cada día.
Y como no,
¡Mucha mierda!



la palindromista dijo
mucha suerte o como se dice entre bastidores: ¡¡¡mucha mierda!!!
3 Febrero 2007 | 09:40 AM