Tres ejemplos: ganar no lo es todo, luchar y esforzarse si. La sensación de vencer.
La sensación de vencer, de ganar, superar a otros o superarse, es tan extraordinariamente fuerte como para crear adicción o hacer de ella un leiv motif.
¿Por que un hombre pasado ya el ecuador de su vida, se embarca en la aventura de atravesar océanos en solitario, entre icebergs y olas piramidales, y se mantiene en su empeño a pesar de mil penurias?
¿Qué hace que un joven de apenas la veintena, cada semana y durante más de una decena de horas se entregue a duros entrenamientos deportivos cuando esos mismo días comienza a trabajar en una fábrica de materiales para la construcción a las cinco y media de la mañana?
¿Cómo es posible que un niño de diez años, tras cada semana salpicada de clases por las mañanas, tareas, entrenamientos de fútbol siete, inglés y juegos, llegado el fin de semana dedique unas horas por la mañana a prender y practicar ajedrez, con tanta tenacidad, ilusión y energía?
Quizá en el otro lado haya también haya muchos ejemplos con y sin nombre. Protagonistas de oportunidades perdidas, lastres de grandes dirigibles o espectadores impasibles de la vida. Todos conocemos alguno.
A veces recordamos a aquel compañero de colegio o universidad, buen estudiante y brillante socialmente del que no ha mucho tiempo nos cuentan como acabó cayendo (o tirándose) en la más absoluta vaguería, y de su mano rodó de trabajo en trabajo, sin pena ni gloria. También de aquel otro, más paradillo, muy trabajador pero que andaba a trancas y barrancas, y es hoy un profesional de prestigio. En esos momentos es cuando se oyen cosas como: el que la sigue la consigue y otras.
Pero volvamos atrás. Prefiero que hablemos de José Luis, Héctor o Pablo. Estos son los nombres de los tres protagonistas de estas letras, un hombre maduro, un joven y un niño. Son extraordinarios ejemplos de laboriosidad, diligencia, tenacidad y responsabilidad. Lo sé de primera mano. Son espíritus ganadores, porque son auténticos luchadores.
Cada uno de ellos coincide además en que en uno o varios momentos de su vida se han planteado su vida como un objetivo, se han empeñado con gran energía para conseguir algo retador o difícil. También coinciden los tres, y ello es aún más importante, en que han pasado por la sensación de “tener que aprender a perder”, y creo lo han hecho con coraje, pero con resolución y rápida recuperación. Los tres se que han llorado en más de una adversidad, también que los tres ríen frecuentemente.
Creo que todos estamos necesitados de buenos ejemplos y buenas noticias, de más alegrías y menos penas, más alabanzas y menos cotilleos, de telediarios en positivo, de políticos ejemplares, grandes deportistas y personas que entregan su vida a los demás.
Irremediablemente, este año como otros, seguirá habiendo guerras, inundaciones y quebraran empresas. Pero al mismo tiempo está en nuestras manos, mirar al otro lado, quizá al otro lado del espejo. Allí donde todo es posible, un conejo parlanchín o una celebración de un no cumpleaños.
Qué os parece si probamos, yo ya he empezado. Cada día por lo menos hago un comentario y valoro a alguien personalmente, y del mismo modo, recojo noticias positivas de un periódico digital para comentarlas durante el día. He de reconocer, que algún día he fallado, pero también que los días que lo he hecho el resultado ha sido fantástico. Merece la pena.
Y antes de acabar, para ser bien nacido, agradecer a José Luis, Héctor y Pablo, todo lo que de ellos he aprendido y quiero seguir aprendiendo. Curiosa época donde los padres tenemos tanto que aprender de los hijos. Yo aprendo mucho de ti...
“Va por ti, Pablo”.



JORGE SOLIS dijo
ESTIMADO SEÑOR:
SOY REPRESENTANTE LEGAL DE UNA ONG EN GUATEMALA Y ESTOY EN BUSCA DE ALIANZAS QUE NOS PERMITAN REALIZAR NEGOCIOS, O TRABAJOS, DENTRO DE GUATEMALA Y FUERA, ATRAVES DE LOS INSTRUMENTOS QUE SEAN NECESARIOS, SI USTED SE MUEVE UN CIRCULO SIMILAR ME GUSTARIA RECIBIR UN CORREO DE SU PARTE.
25 Enero 2007 | 12:13 AM