A veces las cosas no son lo que parecen: Sotan y Falbran
Vuelvo a leer, periódico nacional de hoy 7 de enero de 2007, y sigo sorprendiéndome. En esta ocasión sobre las inmejorables perspectivas de empleo para el país en 2007. Sin comentarios. O mejor, ¿para quién? Unas páginas más adelante, hacen falta sepultureros en Córdoba, camareros en Canarias, protésicos en Navarra y mecánicos en muchos sitios.
Los datos son los datos, sin duda. Pero el panorama es algo más complejo. ¿Dónde habla de los excedentes? Si de los excedentes, también sobran profesionales. ¿Dónde habla de los deslocalizados? Si, de aquellos que en la actualidad ocupan puestos, para los cuales, por exceso o defecto, no son adecuados ¿Dónde enumera el volumen de personas que sobran (y también que faltan) dentro de nuestras organizaciones?
No hay regla de oro, pero si observación y resultados consolidados. En la mayor parte de las empresas con las que “convivo”, faltan y sobran personas. Y seguramente por este orden.
Y esa sobra y esa falta se combina con una pertinaz escasez de Talento y con una inflación salarial galopante. Menudo panorama. “Casi ná”, que dirían otros.
De seguir a sí nos acostumbraremos a coger lo que haya y a pagar lo que cueste. Si seguimos así, seguiremos viviendo en la reacción y no en la proacción.
Es cuestión de enfoque. O los recursos humanos y por ende el análisis, dimensionamiento y proyección de plantillas se institucionaliza, o seguiremos navegando a la deriva. O la retribución se torna estratégica o la inflación podrá con nosotros, deshaciendo nuestra estructura y desorganizando cualquier tipo de sistema.
Otra “opción” es empezar la casa por el tejado… Y es entonces cuando aparecen los planes de retención de Talento y las implantaciones de alta velocidad para DPO´s y Sistemas de Gestión del Desempeño. Surgen frases como “a grandes males grandes remedios”, se producen saltos sin red de los problemas a las soluciones y la presión de la alta dirección hace de la acción una necesidad perentoria, conviertiendo el análisis y la reflexión en una conjetura superflua.
Durante el año pasado animé a unas cuantas personas a la lectura de Freakonomincs (2006 Ediciones B, Grupo Z) de Levitt ( quizá un genio) y Dubner (seguro un periodista). Me encanta el subtítulo: “a veces las cosas no son lo que parecen”. Un libro que amén de entretenido, tiene un fondo nítido y un claro propósito. Cualquier dato sólo es útil tras un minucioso análisis, lo evidente de algunos análisis se emborrona tras un par de contrastes de las hipótesis básicas, cualquier análisis debe estar adecuadamente contextualizado y la investigación de la causalidad nunca esta exenta de trampas y lugares difíciles.
Bueno, ni tanto ni tan…, ni vamos a crear un departamento de estudios exclusivamente dedicado a documentar el previo a cualquier acción interna ni vamos a sacarnos, las hipótesis y las causas de la manga sin manejar ni un solo dato. La creatividad puede y debe tener su lugar en al campo de las soluciones, pero el terreno del análisis causal es el terreno de la investigación y de lo racional, el de los datos y los indicadores.
Estamos en 2007, en el siglo XXI, nuestras empresas deben emprender el camino de la sistematización y la racionalización, nuestros directivos, el de las emociones, la participación y la flexibilidad. Nunca viceversa. Pero todo es posible. Felizmente, cada día, todo es posible.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamín Franklin


