Una Fórmula: Talento + Buenas Políticas + Liderazgo = Éxito
“Algunos empleados dejan de trabajar y se van,
otros dejan de trabajar y se quedan”
Anónimo
En el tiempo que vivimos, los de Recursos Humanos, nos encontramos a veces con personas en las más sorprendentes diatribas, algo así como "la razón de la sinrazón" que decía el Quijote escribía Feliciano Silva en sus libros de caballerías. “No encuentro una buena razón para quedarme, si me sale lo que sea me voy, llevo tiempo buscando, ojalá nunca hubiera entrado, entré por una razón y por otra razón me iré”.
Ya lo decía también en le libro de Jonas Ridderstrale y Kjell Nordström, Funky Business: “antes el capital hacía bailar al talento, ahora el talento hace bailar al capital”.
Releo un interesante documento de la American Management Association (AMA) sobre las razones por las que lo empleados abandonan las empresas. Repito interesante. Desarrolla con todo lujo de detalles y datos, siete razones, entre las más “curiosas”: son:
La inadecuación entre la persona y el puesto de trabajo
Poca sensación de mejora y avance profesional
Sentirse devaluado y poco reconocido
Pérdida de confianza en lo líderes de la empresa
Supongo que a vosotros como a mi, ninguna sorpresa. Eso ya lo sabíamos. Si, lo “sabíamos”, ahora, lo sabemos. Pero, ¿y dónde está el “dinero”? Buena pregunta. Fácil respuesta, no es un de los principales motivos de salida.
Cuando se acuñó el término “buen empleador”, hace menos de una década, a muchos sonó a invento, a moda. Va pasando el tiempo y resulta que de modo sencillo y claro, hablamos de una variable estratégica y de un eje de supervivencia.
La piedra de toque posee dos filos, las razones para entrar y las razones para no salir, y por ambas pruebas hay que pasar. Cada vez es menos fácil. A veces el poder de atracción de la marca es inversamente proporcional al de sus líderes. Otras, empresas de “marca blanca”, las más, cuentan sin embargo con poderosos imanes de profesionales. En otras más, el esfuerzo de los procesos de selección y acogida, se ve boicoteado por equipos poco integradores y falta de comunicación. En muchas, los profesionales de más de una o dos décadas pasan automáticamente a ser: la vieja guardia, los de antes, los dinosaurios, y así poco a poco van saliendo de todas las fotos.
Cuan fácil es deslumbrar un día, y difícil alumbrar todos. La inconsistencia y la no permanencia de las políticas de recursos humanos, en algunos casos, provoca efectos muy nocivos. La falta de un ataque perseverante y frontal en la guerra del talento, hace perder muchas batallas e innumerables recursos. Y en medio de todo ello, un sinfín de profesionales que se van, en la mayoría de los casos, para no volver.
Ser Buen Empleador no es tarea fácil ni cuestión baladí. Es el resultado de la integración de múltiples variables tan medibles, como poco medidas.
Ser El Mejor Empleador, es poseer vocación de liderazgo dentro de un sector, de un país o una región. Es una apuesta estratégica hacia el futuro.
Una duda que se nos puede plantear es, ¿qué será más importante, ser buen empleador o buen retenedor? Para respuesta, la que dio mi profesor de matemáticas de BUP, el Sr. Ballesta, a un alumno que le preguntó sobre el resultado de un problema, “depende”.
Dependa o no de casi todo, como así es, no es mal comienzo empezar por conocer las razones, todas las razones de todos. Es buen camino para seguir, analizar cuantitativamente y cualitativamente entradas y salidas. Es buen fin, determinar prácticas y políticas, que nos hagan “más atractivos” y “un buen lugar para trabajar”.


