Durante mucho tiempo hemos dedicado poco tiempo a lo más esencial. Hemos invertido, y en ocasiones con poco retorno, mucho tiempo, esfuerzo y dinero, en proyectos de marketing, planes comerciales, planes estratégicos, planes de calidad, y todo ello está muy bien.
Pero vayamos más allá, porque tanto en el diseño, como en el desarrollo como en la elaboración e implantación existe un factor estratégico que no podemos soslayar, las personas. Son personas, equipos, expertos, iniciados, departamentos, etc., aquellos que hacen realidad cada una de estas fases o tareas. Es una obviedad. Del mismo modo que lo es, el hecho de que el resultado de cada una de estas tareas está directamente relacionado, y con una correlación altísima, con las capacidades de dichas personas y equipos.
Es por ello que incrementar las capacidades de personas y equipos es incrementar del mismo modo los resultados de planes y proyectos y por ende los resultados de negocio. Así de sencillo, A da B, y B da C, y en este caso A da C. A nadie se le olvida la propiedad transitiva.
Esto por una parte. Por otra, fuera ya del individuo y los equipos, existen variables que afectan de un modo sustancial a las personas, influyendo directamente en su desempeño, será esta nuestra D (para complicarlo más). Entre ellas dos fundamentales, el Clima y la Cultura de la Organización. D afecta pues de un modo significativo a A, y por ello, como bien sabemos a C.
Ya se que es algo más que el ABC, pero, tan solo un poco más.
Rex non Verba



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