La inestabilidad es lo corriente, lo frecuente, y cada día más, lo normal. El cambio no es lujo extravagante sino una necesidad galopante. Y en todo ello, es cada vez más deseable la predictibilidad y la Visión. Pero eso ya es harina de otro costal.

“Conocer” a clientes y empleados, se convierte en un paradigma de actuación de cualquier organización moderna. Este conocimiento se traduce en ambos casos en un inventario más o menos detallado de variables evaluadas, todas ellas en el pasado. Pero , ¿nos sentimos informados leyendo un periódico de hace dos días, una semana o un mes?

También en ambos casos, empleados y clientes, podemos pensar en las herramientas que nos permiten conocer su comportamiento futuro, y establecer el análisis que nos ayude a acompasar nuestras actuaciones con empleados y clientes, clientes y empleados.

Las herramientas existen, más en el corto plazo para clientes, y en el corto y en el medio para empleados. Si existen, no es una quimera, ni un producto exclusivo para las 500 del Fortune. Existen, están ahí y están al alcance de todos, o de casi todos. De todos los que quieren.

Nada sabemos del futuro, nadie lo sabe, pero la posibilidad de estimarlo, predecirlo y anticiparse a él es hoy en día uno de los factores que más marca la diferencia en todos los sectores empresariales. Todo ello nos impele a lo que en principio fue una tendencia modernista y es hoy un principio de gestión y dirección: medir, medir y medir.

Y aún hay más. Después de medir, analizar, decidir y actuar de forma organizada y planificada.

Y es ahí donde una vez más descubrimos el valor clave, la piedra de toque: las personas individuales y su interacción dentro de la organización. Obviamente dentro de una organización cuya estructura se corresponda con los recursos internos y las necesidades de mercado, con una organización eficiente en definitiva.

El camino una vez más, está en tus manos.

In dubito pro homnes

Rex non verba