1936 retrato de Julio Beobide. I. Zuloaga

Este retrato trasciende la pintura y penetra en el corazón cada pincelada es una reflexión,en la mirada recoge la genialidad y profundidad humana de su amigo.

Hace unas semanas escribía algún apunte sobre el genial Julio Beobide. Hoy empiezo con el último de "mis preferidos", Ignacio Zuloaga, entre cuyos tesoros contaba con la amistad de Beobide.

Ahora Zuloaga se autorretrata, si nadie es buen juez de si mismo, problemente el retrato de su amigo Julio sea mucho más representativo de lo que fue, que el suyo propio.