“Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo”.
La Rochefoucauld

La naturalidad supone una actuación por parte de la persona de acuerdo a su forma de ser, es por tanto antitético de lo artificial o artificioso.
La naturalidad amiga de lo sencillo, no siempre es lo más simple. Es sinónimo de lo “adecuado para la ocasión”, de un comportamiento que resulte para la persona cómodo tanto desde su interior como cómodo dentro de la propia situación social. Uno puede sentirse muy cómodo con unos jeans y al mismo tiempo muy incómodo con esos mismos jeans en una ceremonia nupcial o en un bautizo.
La naturalidad es enemiga de la simulación y obviamente también del querer ser o parecer a otros, el esfuerzo que supone la imitación, por mucho hábito que alguien tenga es incómodo y laborioso, y difícil de sostener en el tiempo.

Al mismo tiempo es importante darse cuenta que ser natural no es dejarse llevar por lo fácil o lo perentorio, muy al contrario, es el resultado del conocimiento de uno mismo y también de un esfuerzo de aprendizaje. Comer utilizando los cubiertos y de la forma más adecuada, utilizar la corbata o unos zapatos de tacón en determinados puestos de trabajo, no es lo más fácil ni lo más cómodo, pero si es lo más natural.