De Nairobi a Mombasa

Es difícil describir el espectáculo que se podía disfrutar en la estación de tren de Nairobi poco antes de nuestra partida hacia Mombasa. Un sinfín de personas y bultos se cruzaban rápida y rítmicamente sin tropezarse.
Una imagen de la estación de Nairobi...

Si hasta entonces aquellas semanas en Kenia habían sido un continuo descubrir interior y exterior, los próximos días serían, junto con las visitas a la casa de las hermanas de la Caridad en Huruma, un vuelco más en el corazón.

La mayor parte del viaje transcurrió de noche, salimos a las siete de la tarde y llegamos a las 8 y media de la mañana,una noche intensa, llena olores y sonidos extraños, tratando de pasar desapercibido en un vagón de tercera, y lo de tercera, no es una forma de hablar. Uno de lo compañeros de viajes un massai pasó la noche en pié, pegado a la pared, rígido como el largo bastón que llevaba en su mano.

Incluyo textualmente algunas consideraciones del viaje: "1st class converts from seats to sleeping berths at night with full bedding, with two berths per compartment plus washbasin. The 1st class fare includes dinner and breakfast in the restaurant car. 2nd class converts to bunks at night, 4 bunks per compartment plus washbasin. 3rd class consist of basic seats.Take your own insect repellant, a bottle of mineral water, and toilet paper."
El vagón iba abarrotado de personas y animales y bultos, pero durante una gran parte del viaje apenas se `podían ver unos cuantos ojos blancos y tonos sepias lentamente balanceándose al ritmo del tren.
No pude dormir por muchas razones, pero la principal, es que no quería perder nada, de alguna manera lo grabe todo en mi cabeza y en mi corazón.
Mombasa es un lugar increíble por su costa, por su playa, por sus aguas y su arrecife coralino. Pero también lo es y mucho más importante porque poco tiempo antes, por salvar la vida de un joven keniano, falleció alguien muy cercano, Santi Eguidazu. Tras rescatar al joven del borde del arrecife, un golpe de mar lo sacudió contra las rocas un 19 de agosto, al día siguiente de mi cumpleaños, se fue, Dios se lo llevo junto a él.

Desde entonces su cuerpo descansa cerca de la colinas del Ngong, en Langata. Desde allí como decía Karen Blixen, se domina toda la sabana, desde esa muralla esmeralda que separa el Rift Valley de las tierras altas.

Santiago viajo en ese mismo tren de Nairobi a Mombasa, y volvió, para quedarse para siempre en esta tierra a la que dedicó tantos esfuerzos.
El resto del viaje a Mombasa, os lo podrá relatar cualquier otro. Para mi lo más importante ya está contado.








